En los tratados de arquitectura del siglo XIX y XX no
existe referencia alguna que explicite un espacio propio de los niños, es
decir, no se planeaba una habitación exclusiva para ellos. La imagen presentada
muestra cómo en el recogimiento de su propio espacio y en la primera infancia
era el mejor momento para que los niños hicieran el aprendizaje de la doctrina
cristiana. Se afirmaba que a las mujeres pertenecía este momento, pues ellas
eran el primer apoyo que proporcionaba la ‘Providencia’ durante la infancia.
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jueves, 5 de enero de 2012
viernes, 23 de diciembre de 2011
Cap. II - La casa, el escenario de la vida. Los espacios públicos de la casa - La biblioteca, para el despacho de los asuntos
En
algunas casas existía una habitación destinada al despacho, que también cumplía
la función de biblioteca. Este era el espacio consagrado a la
concentración, al trabajo, a la eficacia y a la vida pública, lugar donde se
tomaban las decisiones importantes y donde los niños tenían
prohibido entrar. Los muebles del despacho generalmente eran un escritorio,
varios libreros, un sofá y dos butacas de cuero. Indudablemente, el más
importante de estos era el escritorio, mueble de elegante armonía y de
olores profundos a madera, cuero, tinta y papeles viejos; con un abismo de
gavetas diminutas y pequeños compartimientos destinados a almacenar los
registros del contable, el correo
financiero, archivos, cartas, los pliegos del poeta
y hasta un cajoncillo casi oculto en el que se podían enterrar las pruebas del
más terrible de los secretos…
jueves, 15 de diciembre de 2011
Cap. II - La casa, el escenario de la vida. Los espacios públicos de la casa - La sala, galería de retratos
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