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jueves, 5 de enero de 2012

Cap. II - La casa, el escenario de la vida. Los espacios privados de la casa - Recámaras para niños


En los tratados de arquitectura del siglo XIX y XX no existe referencia alguna que explicite un espacio propio de los niños, es decir, no se planeaba una habitación exclusiva para ellos. La imagen presentada muestra cómo en el recogimiento de su propio espacio y en la primera infancia era el mejor momento para que los niños hicieran el aprendizaje de la doctrina cristiana. Se afirmaba que a las mujeres pertenecía este momento, pues ellas eran el primer apoyo que proporcionaba la ‘Providencia’ durante la infancia.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Cap. II - La casa, el escenario de la vida. Los espacios privados de la casa - Recámaras, para el resguardo de lo íntimo




Las recámaras como áreas privadas representan la oposición al espacio público dentro de las casas. Estaban distribuidas a lo largo del corredor. Se accedía a ellas por las puertas de cuarterones con vidrios, estas puertas se cubrían con visillos para resguardar la intimidad familiar y, por la noche, se cubrían con los llamados oscuros (grandes puertas de madera de hojas) en busca del aislamiento necesario para el merecido descanso. Hacia el interior, las recamaras eran habitaciones de techos altos que a la vez se comunicaban entre sí. Una cama de madera fina o de latón con su colchón a la medida daban la comodidad necesaria a sus ocupantes, también servía para guardar bajo de ella la imprescindible bacinica. Arcones y baúles y después los roperos, servían para guardar la ropa y los objetos de valor. También las mesillas de noche eran muebles propios de ella. En la recámara se desarrollaban otras actividades además de reposar: los antiguos poblanos nacían, amaban, rezaban y morían ahí.