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jueves, 15 de marzo de 2012

Cap. IV - Los rituales de los Sacramentos. Ritual de Angelitos



Se llamaba Angelitos a los niños que morían después de bautizados y antes de tener “uso de razón”. Sus exequias eran conocidas como velorio de Angelitos. Este velorio era una conmemoración vivida dentro de una ceremonia católica, su tránsito a la Gloria no era un duelo, sino que era festejado con alegría y con gozo, porque se consideraba que estos niños estaban destinados a vivir libres de toda desdicha. Su despedida comprendía una serie de rituales que se realizaban en la casa del infante… para la velación se exponía como si estuviera en altar o dentro de su caja. Ahí se les rodeaba de elementos iconográficos tales como una corona en su cabeza, símbolo de la gloria reservada a las almas incorruptibles [que] vivieron virginalmente; ese era el momento en que se lanzaban los cuetes que anunciaban la “coronación”. Además, en una mano se les ponía la palma florida y en la otra una flor blanca: nardo, azahar o azucena… Los familiares tenían la creencia de que había que despedirlos con una fiesta, ya que su alma se iría directamente al cielo; con esa certidumbre, y en su honor, alternadamente se realizaban juegos de velorio… La llegada del fotógrafo era parte del ritual, las imágenes tomadas más tarde ocuparían un lugar destacado en el altar familiar ya que representaban al niño ausente; así, él seguía teniendo un lugar en el seno de la familia. De la fotografía se hacían varias copias que se daban a padrinos, parientes y amigos, algunas eran entregadas con una dedicatoria al reverso…

lunes, 5 de marzo de 2012

Cap. IV - Los rituales de los Sacramentos. La extremaunción, un rito de tránsito




La extremaunción, una serie de ceremonias o rituales que se agrupaban en torno a la muerte, estaba muy definida en los libros de la doctrina católica… Era costumbre que las exequias y el novenario se realizaran en la casa del difunto… donde se combinaban con las tradiciones y costumbres familiares que correspondían con las ideas de su tiempo. Después de que se concluyera toda la serie de ritos y oraciones que acompañaban a la muerte del ser querido se decía: el sacramentado descansó en paz. Las fotografías tomadas a los difuntos durante las exequias dejaban en la tierra muestras palpables de su paso por ella.